
Es miércoles 28 de marzo. Otro día igual de una semana eternamente larga por el hecho de no descansar ni un día. Son las 17:00 horas y estaba llegando al ikea como cualquier otro día (que aburrimiento). Al girar en la ultima rotonda que da a la entrada de ikea me fije en un coche, antiguo y feo, pero que me llamo la atención (no se porque). Tengo una pequeña manía con los coches y es que cuando uno me llama la atención me fijo en su matricula tal y como hice con este. Solo me acuerdo de sus números: 6611. Me quedé extrañado porque esos números me daban vueltas en la cabeza. Me eran familiares así que decidí recordarlos en voz baja.
-6611, dije, y de repente una consecución de números siguieron a los a los cuatro primeros.
-44118.
Sonreí porque esos números salieron como si fueran lo único que tuviera en la cabeza y sinceramente... creo que era lo único. Borré la sonrisa con la misma facilidad con la que salió de mi y me dispuse a aparcar.
Subí por el ascensor hasta la primera y ultima planta. Salí y abrí la entrada de acceso de empleados que daba a la sala de control cuando un olor dilataron mis pupilas. Era ese olor que la caracterizaba y con el que le dí el primer beso. Es una colonia de marca para bebes pero que ella siempre lo llevaba, que estaba grabado en mi a fuego y del que todavía mantengo un pequeño botecito que huelo de vez en cuando para recordar ese momento. Pase por el pasillo como un espíritu solitario, sin gestos en la cara y perdido en el recuerdo.
Los números y ese olor... ¿quisieron decirme algo?. Toda la noche pensando y dándoles vueltas a la cabeza.
-¿Qué querrá de mi?
-¿Será ella?
Pienso en el fin de semana y en todas las cosas que deseaba decirle, con odio pero a la vez con miedo.
-6611, dije, y de repente una consecución de números siguieron a los a los cuatro primeros.
-44118.
Sonreí porque esos números salieron como si fueran lo único que tuviera en la cabeza y sinceramente... creo que era lo único. Borré la sonrisa con la misma facilidad con la que salió de mi y me dispuse a aparcar.
Subí por el ascensor hasta la primera y ultima planta. Salí y abrí la entrada de acceso de empleados que daba a la sala de control cuando un olor dilataron mis pupilas. Era ese olor que la caracterizaba y con el que le dí el primer beso. Es una colonia de marca para bebes pero que ella siempre lo llevaba, que estaba grabado en mi a fuego y del que todavía mantengo un pequeño botecito que huelo de vez en cuando para recordar ese momento. Pase por el pasillo como un espíritu solitario, sin gestos en la cara y perdido en el recuerdo.
Los números y ese olor... ¿quisieron decirme algo?. Toda la noche pensando y dándoles vueltas a la cabeza.
-¿Qué querrá de mi?
-¿Será ella?
Pienso en el fin de semana y en todas las cosas que deseaba decirle, con odio pero a la vez con miedo.

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