Un lugar donde hay espacio para los mortales y los dioses. Un rincón para compartir sabiduría

¡Bienvenidos al Monte Olimpo!

Lugar de descanso, recreo, recopilación, sabiduría... donde tienen cabida todos aquellos participantes que se decidan a compartir su "sabiduría". Dejaros atrapar por la magia del saber, porque "el saber nunca ocupa lugar"...

jueves, abril 19, 2007

Confesiones (III parte)


Me siento tan inseguro, mientras tomo tu mano y te llevo a la pista de baile. Mientras la música perece, algo en tus ojos llama a la mente una pantalla plateada y todo son tristes adiós.

Nunca voy a bailar nuevamente, los pies culpables no llevan el ritmo. Aunque es fácil simular. Sé que no eres tonto. Debería haberlo sabido mejor antes de engañar a un amigo. Y desperdiciar una oportunidad que me había sido dada. Pues yo nunca voy a volver a bailar, de la manera que bailé contigo.

El tiempo nunca puede remediar, el murmullo cariñoso de un buen amigo. Para el corazón y la mente, si tu respuesta es bondadosa. No hay confort en la verdad. Dolor es todo lo que

encontrarás.

¿Qué soy yo sin tu amor? Esta noche la música parece tan ruidosa. Desearía que pudiéramos salir de este gentío. Tal vez sea mejor esta manera. Heriríamos a otros con las cosas que queremos decir.

Podríamos haber estado tan bien juntos. Podríamos haber vivído este baile para siempre. Pero ahora, ¿quién va a bailar conmigo?. Por favor, quédate (y ahoranunca va a ser de esta manera).

Ahora que te has ido... ¿Qué es lo que hice tan mal? ¿Tan mal que tu has tenido que dejarme sola?

(Dedicado a alguien)

Esta nueva entrega está dedicada al adiós... Qué dificil es tener que decirlo, pues te deja un sabor amargo y te llena de tristeza el saber que no habrá otro momento donde podáis coincidir o simplemente que su esencia se dispersará y no llenará tu espacio vital. Seguro que en más de una ocasión, hemos tenido que decir adiós a algo que realmente nos importaba, porque a las cosas que no nos importan no les decimos adiós.
Hoy, hace 365 días, le dije adiós a una etapa de mi vida, pero aún hoy día lo sigo recordando, pues significó un adiós a todo aquello que creía conocer: adiós a mis amigos, adiós al instituto...

Por una parte me alegro de que aquello hubiera acabado, pero por otra no, pues perdí algunas cosas por el camino.

A veces por pequeñas cosas, tenemos que decir adiós y esos nos marca de por vida. Yo cometí algunos errores el año pasado y eso me costó el adiós de varias cosas para mi indispensables, por suerte, conseguí recobrar algo de lo que quedó, las cenizas de lo que fue, pero que ya nunca más volverá a ser. Y no hay que buscar culpables, sólo hay que saber aceptar la derrota con dignidad y saber comportarse como una persona lo tiene que hacer.

Ahora mi adiós es muy diferente a ese que hace un año tuve, este adiós es mas profundo, mas mío... mas doloroso aun, que de por sí el otro lo fue bastante... Pero, como dice una canción que siempre escucho, cuando amas algo tienes que dejar que se vaya volando como una mariposa y si vuelve a ti, es porque realmente será algo verdadero y bueno.

La cuestión es, ¿estamos preparados para ser nosotros los que digamos adiós y empezar a volar? no es una pregunta fácil de responder, pues siempre cuesta separarte de lo bueno que te rodea, o más bien, de lo que piensas que es bueno para ti, pero que luego en cuanto aprietas un poco más los tornillos te das cuenta que no es así, que nada es lo que parece, pues "no es oro todo lo que reluce". Sé que me costará decir este adiós, pero tengo tanto dolor en este corazón, que necesito volar cerca del sol, para sentir algo de calor...

Así que abriré mis alas y volaré...

2 comentarios:

Rick Silva dijo...

El adiós, el final, el olvido... son significantes vacíos de significado. Respuestas echas para cerrarnos los ojos por propia voluntad. Cuando nos hacen daño, cuando nos ensalzan, cuando nos aman, cuando nos odian, cuando odiamos... nos acordamos de alguien que para bien o para mal, ya está en nuestro corazón. Y éste... que forma parte de nosotros, lo llevamos siempre con nosotros. Y por mucho que intentemos que no se nos note... hay personas capaces de encontrarlo aun cuando no queremos. Y son esas personas, las que, por una razón u otra, entran para bien o para mal, en nuestro pequeño templo para, aunque sea por un tiempo, darle una nueva luz. Nunca podríamos olvidarnos de ellos, es por ello, que el adiós, es taaaaan duro.

Un beso.

Anónimo dijo...

Atenta a cada paso voy
Todavia sin mirar atrás
Hayando en cada pasa que doy
Eterna la realidad.
Navego por mis pensamientos
Encontrando que la felicidad
A veces cuesta hayar.

a veces nena, a veces cuesta hayarla pero no es imposible, solo tenemos q saber buscar, contemplar las señales q nos guian asta ella, no cerremos los ojos ante esas señales, y encontremos la felicidad.

Un besote nena