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Lugar de descanso, recreo, recopilación, sabiduría... donde tienen cabida todos aquellos participantes que se decidan a compartir su "sabiduría". Dejaros atrapar por la magia del saber, porque "el saber nunca ocupa lugar"...

jueves, julio 23, 2009

Viaje improbable...


Viaje improbable es un libro misterioso y transparente. Misterioso porque, igual que ocurre con todos los viajes, en sus páginas encontramos incertidumbres imprevistas y paisajes inesperados. Transparente porque al leerlo tenemos la impresión de que sus versos están construidos sin dejar de mirar: no nos hablan de lo que se intuye o se recuerda, nos hablan de lo que se ve. Y lo hacen intentando poner orden, precisar límites, derrotar sombras. No será tarea fácil, pues como escribe Javier Bozalongo, "no eres tú quien decide:/ tu vida la conduce quien te espera". Tal vez por eso el viaje de este libro sea un viaje inseguro, incierto, pues el que espera cambia, se cansa o se esconde. Y el viaje se convierte en una llama interminable que lo consume todo. Lo desvela la desnudez de una pregunta: "¿Quién provocó el incendio que dejó estas cenizas?". [...] Así es el viaje improbable: un viaje que busca salvar distancias razonables pero imposibles, tan imposibles como aquella que separa, cuando amanece, a dos que se aman, "hambrientos y confusos,/ como recién despiertos".

José Carlos Rosales.


ALGUNOS viajes tienen
un principio impreciso,
una razón confusa
que mezcla en la maleta
las ganas de partir
y un miedo como plomo
que hace imposible el vuelo.

Salimos sin embargo a descubrirnos,
cumplimos con los ritos,
visitamos las iglesias
con el recogimiento
de quienes creen creer.

Dormimos en hoteles inquietantes
soñando con amar lo que perdimos.

El billete de vuelta nos hace despertar
y, ya en el aeropuerto,
los arcos detectores
gritan a nuestro paso
en la lengua del miedo.

No parece metálico el objeto
que al pasar nos delata.
Es el peso del alma.

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