
Existe una escuela, la escuela de la vida por la que todos pasamos, pero que sólo algunos aprovechan. Podrás aprender de todos, unos como modelos y de los otros lo que no has de hacer.
Entre sus diferentes asignaturas, siempre tendremos algunas pendientes como son: escuchar, mirar y hacer.
No olvidar esas "ayudas" que recibes, para poder llegar más allá, poder comprender, salir de uno mismo para desarrollarnos.
Para ser honestos con nosotros mismos y con los demás. Tenemos que averiguar si queremos saber, cuando convenga, sin temor. Tenemos que saber pedir lo que necesitemos sin temor, saber admitir los propios errores tanto privada como públicamente, sin temer por ello a la desvalorización de los demás. Saber disculparnos cuando hemos ofendido a alguien o cuando hemos cometido un error. También saber aceptar los elogios.
Para ello, debemos actuar con asertividad, la asertividad se basa en una filosofía de responsabilidad individual que nos hace ser conscientes de nuestros derechos y de los demás.
Es mostrar las emociones auténticas de alegría, tristeza, miedo, afecto, enfado. Es ser capaz de expresar y mantener una opinión distinta a la de la persona o personas con las que hablabamos.
Hagamos lo que sea, pero hagámoslo con el espíritu crítico positivo que nos ayudará sin duda a reconocer los propios errores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario